El duro camino de la creatividad



Por Igor Yglesias-Palomar


(Artículo publicado en la revista Coencuentros)


La creatividad hoy en día es objeto de un continuado estudio por parte de diversos campos del conocimiento. La psicología, la sociología, la educación, la ingeniería, ciencias de la información… son sólo algunos ejemplos del crisol de aproximaciones y visiones sobre un tema capital -y difícil de abordar-, sobre el que se han vertido ríos de tinta alabando sus virtudes, en el que existen importantes intereses económicos, y que, a menudo se ignora, suele acarrear una serie de profundas repercusiones en la vida de las personas que a ella se dedican. Tras el halo de fascinación y bonanzas que la palabra sugiere, y que es el motor de que deseemos aprender a controlarla e incluso sistematizar su enseñanza, existe una realidad relativamente desconocida de la que no se suele oír hablar. Pero primero intentemos comprender de qué hablamos.

No hay más que realizar una simple búsqueda por internet de la definición de creatividad para darse cuenta de que – más allá de la que da la R.A.E,. que la determina como la capacidad o facilidad para inventar o crear-, es un concepto nada sencillo de destilar de un modo simplificado, sobre el que no existe un consenso demasiado claro. Cara a lo que sabemos, las cosas no parecen estar mucho mejor. Por ejemplo, el funcionamiento interno del acto creativo se desconoce en su fisiología, aunque de él se aseveran dos cosas: primera, que está compuesto por una combinación de distintos procesos mentales, y, segunda, que no tiene que ver con la inteligencia, al menos con aquella que puede medirse en un test. Sin embargo, si entendemos que al menos una de las características de la inteligencia -otro concepto extraordinariamente complejo de definir-, es la capacidad de adaptarse al entorno y buscar soluciones a los problemas que este pueda ofrecer, veremos que es sumamente difícil desvincular la una de la otra.


Las mentiras que nos creímos (Parte I)








Igor Yglesias-Palomar



Ha llegado a mi conocimiento que en las próximas fechas, en España, se estrenarán dos películas que han llamado mi atención. En apariencia no tienen nada que ver entre ellas, y obviamente, dado que aún no se han estrenado, no he tenido oportunidad de verlas, así que esto no es un comentario propio de las cintas en cuestión, sino de algo que me resulta dolorosamente conocido. Las dos, a la sazón son las siguientes:  Assassin's creed (2016) de Justin Kurzel, y la española 1898. Los últimos de Filipinas (2016) de Salvador Calvo. Dos producciones, una americana y una nacional. Pues bien, ¿qué tienen en común los dos largometrajes? La respuesta es bastante obvia: el demérito a España. O si nos ponemos técnicos, la continuación de la campaña publicitaria más grande y longeva de la historia: la leyenda negra.

La primera película está basada en el archiconocido juego de Ubisoft Assassin's Creed, el cual trata sobre una supuesta hermandad de asesinos, históricamente enemistados con los Templarios (¿?), a quienes se enfrentan a lo largo de la saga en distintos momentos y lugares. La película, próxima a estrenar, está protagonizada, entre otros, por el siempre recurrido Michael Fassbender y la bellísima Marion Cotillard (❤), y estará ambientada en la España del siglo XV bajo la terrible Inquisición española.

La segunda película, la que más clama al cielo desde mi punto de vista, producción probablemente animada por el capítulo de la infame -por su visión histórica sobre nuestro pasado- pero exitosa serie de televisión El ministerio del Tiempo, recrea el popular concepto, pero desconocidísimo hecho de armas de los últimos de Filipinas, o sea, el sitio de Baler, en el año 1898, y está protagonizada por, entre otros, los fabulosos  actores Luis Tosar, Eduard Fernández y Karra Elejalde.

Estos son dos ejemplos de muchos, muchísimos que podríamos haber puesto. El caso de la española me resulta, por razones que enseguida entenderemos, más enervante, pero la única razón de haberlas seleccionado es, tanto su popularidad como la inmediatez de su estreno, no porque sean más representativas o falaces que otras, cuyas flagrantes patrañas y desfachateces son, sin embargo, enormemente bien recibidas por el público general de habla hispana. 

Reloj no marques las horas




Por Tony Owen


En este último día del año, es tradición que la gente se reúna alrededor de los grandes relojes de sus ciudades para ver las campanadas de fin de año. Otros muchos prefieren el confort y calor de su hogar para ver la retransmisión de este evento.


En Madrid, ese gran reloj es el que está ubicado en la Puerta del Sol y todos los congregados a sus pies tratan -con mayor o menor éxito- de engullir doce uvas, una por campanada.



La historia del reloj tiene su enjundia: En el siglo XVIII, en esa misma plaza, marcador del tiempo antes, estaba en la Iglesia del Buen Suceso (hoy derruida). Ya esa primera esfera sólo contaba con la manecilla de las horas, y aún así no las marcaba como debiera.

Dos tardes de concierto

Por Igor Yglesias-Palomar




Hace ya algo más de tres años (es terrible cómo pasa el tiempo), el coautor de este blog, Tony Owen, siguiendo su línea de selección de temas interesantes, y su entretenida manera de narrarlas, publicó el artículo Aleksandr Scriabin. El compositor del rito del fin del mundo , uno de los posts mejor recibidos que ha tenido este blog. Scriabin parece mantenerse en el candelabro -como diría alguna-, y en nuestra página de Facebook hemos publicado algunos artículos y notas relacionados. Es por esto mismo que abandono momentáneamente la producción de algunos posts en los que vengo trabajando, para relataros -más brevemente, eso sí-, mi experiencia de primera mano relacionada con el susodicho compositor ruso. Las tardes del 18 y 19 de Diciembre, en plena vorágine musical navideña, se estrenaba en el Auditorio Nacional, sito en Madrid, el concierto para piano y orquesta, del señor Scriabin, lo cual ya pareciéndome motivo suficiente para acudir al evento, se completó aún más al enterarme de que el resto del programa estaba formado por el Pelléas et Mélisande  y el Réquiem, ambos del compositor galo Gabriel Fauré, piezas muy queridas para mí desde los albores de mi pasión por la música clásica. La dirección estaba a cargo de Jesús López-Cobos, y la interpretación por la Orquesta y Coro Nacional Española, con Luis Fernando Pérez al piano en Scriabin. Dicho de otra manera, todas las papeletas para ser una velada inolvidable.

Cojonazos de Leyenda (III): El Gran Capitán (Segunda parte)

Igor Yglesias-Palomar Bermejo.

(viene del primero)
 


Las Guerras de Italia



























Por aquellos entonces, en Francia, Carlos VIII -citando a Toca y Martínez Laínez: "que el cronista Oviedo llama Charles de la Cabeça Gruesa (a quienes los piadosos historiadores galos llaman ahora Carlos VIII el Afable), un tarado que daba audiencia en un palomar"- sucesor de Luis XI, planeaba comenzar una ambiciosa expansión militar, con el ánimo -se supone-, de iniciar una nueva cruzada que recuperara Tierra Santa y penetrara en territorio otomano, aunque más probablemente sus intereses fueran más cercanos en la distancia, como demostró el hecho de que justificara con ello su necesidad de disponer de una plaza fuerte en el Mediterráneo. Su intención, pues, es conquistar Italia, aprovechando que en 1494 fallece el rey Fernando I de Nápoles -hijo de Alfonso V de Aragón-, y es proclamado rey su hijo Alfonso II de Nápoles.

Para cubrirse las espaldas firmó con Fernando el Católico un tratado, en apariencia, contra los otomanos, pero que en realidad se trataba de una alianza de amistad. España no se interpondría en los planes de Francia a menos que se atacara al Papa, y viceversa. No obstante, al enterarse Fernando de las intenciones del francés, actuó hábilmente, considerando Nápoles como un territorio infeudado al Papa, y hallando, gracias a ello, la justificación que necesitaba para impedir los planes de conquista a Italia. El católico inicia una ofensiva diplomática para ayudar a su pariente, logrando el apoyo del papado y la neutralidad de Venecia.

El verdadero Enano Rojo


Hola, voynicheras y voynicheros. Hoy es 12 de abril y se celebra el Día de la Cosmonáutica rusa, la Noche de Yuri, el Día Internacional de los Vuelos Espaciales Tripulados, y el despegue de la primera lanzadera o transbordador espacial de la Nasa. Irónicamente, también es el Día Mundial de Reducción de Gastos Militares, tiene guasa. 

Por ello queremos rendir nuestro pequeño homenaje a esos valientes, con datos curiosos, humor y ciencia. Hace 54 años un Yuri Gagarin, que tenía la misma edad que tengo ahora, pronunció unas palabras antes de embarcarse:

"Queridos amigos, conocidos y desconocidos, mis queridos compatriotas y a toda la humanidad, en los próximos y breves minutos posiblemente una nave espacial me lleve al distante espacio exterior del universo. 

¿Qué puedo decirles durante estos últimos minutos antes de empezar? Toda mi vida se aparece ante mí en este único y hermoso momento.

Todo lo que he hecho y he vivido ha sido para esto."

Y según despegaba la nave gritó: ¡Poyejali! (¡Vámonos!). Hoy, nos unimos a ese mismo grito.

Cojonazos de Leyenda (III): El Gran Capitán. Primera Parte.

 Igor Yglesias-Palomar Bermejo. 

Gonzalo Fernández de Córdoba. Casado del Alisal pintó.


















Estimados voynicheros:

Tras una larguísima ausencia, debida a diversos problemas personales que -separadamente-, hemos sufrido los autores de este blog, volvemos a la carga. Hay numerosos artículos en el tintero, como la finalización de la pentalogía sobre Japón, un post sobre el eminente Carl Sagan, otro sobre el baño sangriento de Melbourne, otro sobre...

Sin embargo, por expresa petición de nuestros lectores, hemos querido volver retomando nuestra famosa serie "Cojonazos de Leyenda", cuyos protagonistas hacen las delicias de todos, menos de sus enemigos. Son tantos que uno podría sacar cientos de artículos, pero siempre hay que decidirse y en esta ocasión hemos elegido un personaje que, aunque cercano en el momento y lugar del protagonista de nuestra primera entrega, Diego García de Paredes (de hecho uno fue señor del otro), su importancia en la historia de Europa, su grandeza en lo personal y lo militar y la fascinación que tiene por él quien os escribe, son tan grandes, que no he podido esperar el largo tiempo que lleva completar la lista de espera de los artículos a medio terminar para hablar sobre él.

Pese a que todos hemos oído al menos mencionarlo, y aunque por desgracia para muchos sea tan sólo una marca de quesos,

20.000 leguas en viaje Voynichero




Por Tony Owen


Hola de nuevo, queridos visitantes.

Hoy, para conmemorar las 20000 visitas que hemos alcanzado gracias a vosotros, y, estando como estamos en el día de "habla como un pirata", vamos a empezar una serie de posts, en la que nos adentraremos en esa parte de nuestro planeta que es prácticamente más desconocida para nosotros que la luna y las inmediaciones de nuestro espacio exterior. Nos referimos a las grandes masas de agua de los mares y océanos.

A principios de verano, decidí que quería aprender a bucear. A las pocas semanas me avisan de que hay un curso gratuito. Fue una experiencia increíble: poder moverme libremente y respirar bajo el agua, nadar boca arriba y ver los reflejos de la luz que entra en el agua...

Ahora, el blog me da la oportunidad de sumergirme en el silencio del líquido elemento para explorar sus misterios. Os invito a que me acompañéis en éste viaje y que en lugar de navegar o surfear por la web, buceemos en busca de los animales más raros y fascinantes -descubiertos hasta ahora-  que habitan en el mar.

¿Es un ave? ¿Es una nave? ¡No! Es Milón de Crotona

luchagrecorromana
Por Tony Owen




Se acaba el calorcito y los días de verano, las operaciones bikini y muchos dejan el gimnasio hasta los propósitos de año nuevo, después de los polvorones y turrones. Además, este sábado se celebra el sorteo de qué país será el anfitrión de los Juegos Olímpicos, con toda la expectación y controversia que está generando lo del Madrid 2020. 

Un buen momento para recordar a alguien que hizo del deporte su vida, uno de los primeros a los que se le ocurrió que levantar cosas cada vez más pesadas podría ser divertido.

Mientras llega otra entrega de la esperada serie de posts de héroes olvidados de España (I y II), de la que se está encargando Igor Yglesias-Palomar, voy con otro héroe, esta vez de más allá de nuestras fronteras.

Me parece sorprendente haber pasado por mi vida sin que en el colegio se mencionase -ya sea en Educación Física o en Historia, o en Cultura Clásica- al personaje que hoy nos concierne: es cierto que hay poca información sobre él, y que fantasía y realidad vuelven a enlazarse para parir otra leyenda, sumado a que yo, probablemente, no habré leído lo suficiente para topármelo hasta ahora. Así que ya es hora de hacer algo para difundir las hazañas de este hombre.

La Cara Oculta del Sol ( III )

 

La sociedad del miedo.


Por Igor Yglesias-Palomar Bermejo

(Viene del II)


El hombre que tiene miedo sin peligro, inventa el peligro para justificar su miedo
(Emile Chartier Alain)


Japón... Sólo el nombre evoca ya en nuestras mentes una serie de imágenes y de sensaciones. Uno se imagina, bajo una extraña y disonante melodía, interpretada con una flauta de madera -o quizá un samisén-, un mundo de samuráis, castillos, katanas, y artes marciales. Feroces guerreros de ojos desorbitados y extrañas armaduras, armados con espadas de filos legendarios, poseedores de una técnica en combate, un arrojo y un desprecio por la muerte sin parangón en todo occidente.

Bien, puede que en el pasado las cosas fueran así, pero hace mucho que dejaron de serlo. Japón es un país organizado en torno a una serie de conceptos, uno de los cuales -entre los más importantes-, es el miedo. Miedo a prácticamente todo. ¿Qué ha ocurrido? ¿Ha cambiado la raza y se han convertido en un país de cobardes? No, simplemente se les ha educado para que sea así. Primero, tenemos que hacer alguna especificación importante. Cuando digo que Japón es un país con miedo, tenemos que entender a qué nos estamos refiriendo. Por mucho que al oír estas palabras inmediatamente nos imaginemos un país asolado por una dictadura, o por el crimen -luego uno ve cómo viven y por supuesto no entra en cabeza esto que estoy diciendo-, el concepto de miedo al que nos referimos es mucho más sutil. No es un miedo físico -que ahora veremos que en algunos casos sí lo roza-, sino un miedo mucho más psicológico, tal como ha sido organizado para mantener una población mansa y resignada. De otro modo, de la manera en la que está estructurada la sociedad, Japón se desmontaría como un motor sin tornillos, en cuestión de días, horas.